Luis Ángel Maté superó otra jornada muy rápida en la que el viento volvió a ser protagonista. Aunque no causó tantos estragos como en la etapa de ayer, provocó mucho nerviosismo en el pelotón. La victoria de etapa fue para Stybar (Deceuninck – Quick-Step) que arrancó en el último kilómetro y sorprendió a los spinters. El marbellí reconoció que el equipo tenía dos objetivos para la jornada de hoy: ganar el liderato de la montaña con Guillaume Martin y disputar la llegada con Piet Allegaert, su hombre rápido. El primero lo cumplieron, pero un pinchazo a 600 metros del sprinter belga evitó cualquier opción de victoria. Antes de la última etapa, Maté valoró la actuación del equipo.

«Estoy contento porque hemos trabajado bien todo el día. Guillaume pudo consolidar el maillot de la montaña, que estaba empatado a puntos con su rival, ganar una clasificación siempre es algo positivo. Al final traté de ayudar a Piet para que hiciera una buena llegada pero tuvimos muy mala suerte con el pinchazo. ¡Y fue una pena porque estaba muy bien colocado! Mañana es la última etapa e intentaremos volver a pelear para conseguir un buen resultado e irnos de Argentina con un buen sabor de boca».